Crítica del concepto “acumulación por desposesión” en Harvey

acumulación por desposesiónDavid Harvey ha desarrollado un planteamiento sobre el proceso de acumulación del capital que se ha hecho bastante popular en los medios de izquierda. A partir de la idea de un “nuevo imperialismo”, sostiene que la acumulación se produce por desposesión, en lugar de ser el resultado de la reproducción ampliada del capital. Esta reproducción ampliada, según el geógrafo crítico, se vería en crecientes dificultades como consecuencia de una crisis de sobreacumulación en el capitalismo contemporáneo (Harvey, 2004). Estableciendo una analogía entre su concepto de “acumulación por desposesión” y el de “acumulación originaria”, Harvey considera que Marx estaba equivocado “al confinar la acumulación originaria a la prehistoria del capitalismo” (2014: 297).

Conviene detenernos explícitamente en tres cuestiones, que se encuentran estrechamente relacionadas: 1) si los problemas de la reproducción ampliada del capital obedecen a un problema de sobreacumulación de capital, 2) si el concepto de “acumulación originaria” en Marx es correctamente interpretado por Harvey y 3) si la “acumulación por desposesión” es una categoría válida para explicar la lógica de funcionamiento del modo de producción capitalista.

En primer lugar, hay que aclarar que cuando se defiende que existe una sobreacumulación de capital lo que implícitamente estamos sosteniendo es que la producción de valor es creciente, goza de buena salud, en realidad el problema del capital sería acumular de forma rentable ese valor como consecuencia de la prevalencia de una tendencia decreciente en la tasa de ganancia. Como plantea Kurz (2014), el problema realmente es de producción de masa de valor, como consecuencia de que la producción de cada mercancía individual incorpora un gasto en fuerza de trabajo cada vez menor, como resultado a su vez del acelerado progreso tecnológico al que se ven obligados los capitalistas individuales en la lucha competitiva que mantienen entre ellos por sobrevivir (lucha que, por cierto, se agudiza con la progresiva reducción de la producción de valor). Por lo tanto, no hay tal crisis de sobreacumulación.

En segundo lugar, cuando Marx (1975) se refiere a la “acumulación originaria” en El Capital, efectivamente se está refiriendo a un proceso de desposesión. Especialmente, se refiere al proceso histórico en el que los campesinos ingleses se ven desposeídos de sus tierras comunales viéndose obligados a vender su fuerza de trabajo al capital. Es decir, se está refiriendo a un proceso de desposesión que se traduce en el establecimiento de relaciones capitalistas de producción. Para Marx, este proceso de desposesión conlleva una situación de violencia social que implícitamente está siempre presente en la reproducción sucesiva y particular de las relaciones capitalistas de producción (Endnotes, 2010). Mediante la asimilación de una cierta lógica fetichista por parte de la población, el capital logra naturalizar esta desposesión, convertirla en un automatismo social.

acumulación por desposesiónAdemás, hay que tener en cuenta que la “acumulación por desposesión” a la que se refiere Harvey, probablemente tiene un carácter muy diferente. Cuando hoy en día asistimos al proceso de desposesión de bienes comunales, el capital no busca la mercantilización de la fuerza de trabajo (precisamente por los motivos que señalábamos más arriba). En realidad, busca mercantilizar recursos que han sido producidos mediante relaciones sociales de tipo comunal, lo cual responde a una tendencia parasitaria en el capitalismo actual que busca apropiarse del valor producido por otros capitalistas. Algo parecido sucede con las redes sociales, donde empresas como Facebook o Google son capaces de mercantilizar la información común relacionada con la interacción de millones de usuarios de dichas redes con el objetivo de venderla a un buen precio y, de esta manera, apropiarse del valor generado por otros capitalistas que necesitan comprar dicha información[1]. Pero, en realidad, la mencionada desposesión de los recursos comunes no conlleva una proletarización de los usuarios de las redes sociales (es decir, no produce valor), como tampoco la mercantilización de los recursos naturales de una comunidad indígena conllevan la proletarización de dicha comunidad (más bien, supone su exclusión de las relaciones sociales capitalistas).

Aquí se ve claramente que la crisis actual del capital no es una crisis de sobreacumulación, sino de producción menguante de valor.

Por último, queda pendiente la cuestión más importante: tenemos que analizar si el concepto de “acumulación por desposesión” que maneja Harvey tiene algo que ver con la forma en que el capital desarrolla su proceso de acumulación (Aufheben, 2009). Cuando Marx se refiere a la “acumulación originaria”, en el fondo nos está diciendo que el capital depende de la explotación del trabajo y, para lograr garantizarla, impide que los proletarios puedan acceder a una forma alternativa de producir sus medios de subsistencia. En realidad, lo que Marx nos está señalando aquí es algo fundamental que recorre toda su crítica de la economía política: que el capital no es una cosa, ni un atributo de una cosa, sino una relación social mediada por cosas (mercancías). El hecho de que el capital violentamente nos desposea de nuestros recursos comunes implica solamente eso, no implica necesariamente un proceso de acumulación de capital.

Harvey muestra un desinterés preocupante por las relaciones sociales que sostienen al capitalismo, haciendo una lectura de la “acumulación originaria” como si ésta consistiese simplemente en un proceso de desposesión que permita crear las condiciones para la apropiación privada de riqueza, olvidando que el objetivo fundamental de este proceso de desposesión es producir proletarios. Marx quería explicar esto, no solamente explicar el “robo” en sí mismo. Si, como sostiene Harvey, la “acumulación por desposesión” sirviese para explicar un proceso perpetuo de “acumulación originaria” (no reducible a la prehistoria del capital), querría decirque el capital dependería de un saqueo permanente de los recursos comunes, especialmente los naturales. Entonces, para Harvey el capital no depende del proceso de producción, sino de la hipotética existencia de los resultados (inmediatos) de dicho proceso. En consecuencia, el capital no dependería de la existencia de fuerza de trabajo, sino de una lucha entre capitalistas por amasar riquezas.

Es decir, para Harvey el capital no es una relación social, sino una entidad separada y abstraída de las clases sociales. De esta concepción, surgen todas las formulaciones posmodernas en boga, como la de “neoliberalismo autoritario” o, como la que sostiene el propio Harvey, la de “nuevo imperialismo”. El capital es concebido como una fuerza extraña impuesta a la sociedad y no como el resultado de las relaciones sociales que la componen. De esta manera, es imposible caracterizar adecuadamente la naturaleza de los antagonismos sociales que caracterizan a este modo de producción. Políticamente, las consecuencias son preocupantes en la medida en que no se lograr discernir correctamente el terreno en el cual se produce el conflicto.

El énfasis actual con que se denuncia el “cercamiento de los comunes” es necesario pensarlo mejor, debe ser inscrito en el marco de la naturaleza del antagonismo social prevaleciente y de la crisis del capital como relación social (que subyace a la propia crisis de la forma de valor en la actual revolución científico-tecnológica).

[1] Algo que es erróneamente analizado por Hardt y Negri (2011).

Referencias bibliográficas:

Aufheben, “Capitalismo y espectáculo”, Aufheben, 17, 2009.

Endnotes, “La contradicción en movimiento. La dialéctica sistemática del capital como una dialéctica de lucha de clases”, Endnotes, 2, 2010.

Hardt, Michael y Antonio Negri, Commonwealth. El proyecto de una revolución del común, Akal, Madrid, 2011.

Harvey, David, Guía de El Capital de Marx. Libro primero, Akal, Madrid, 2014.

—- El nuevo imperialismo,Akal, Madrid, 2004.

Kurz, Robert, Dinheiro sem valor. Linhas gerais para uma transformação da crítica da economia politica, Antígona, Lisboa, 2014.

Marx, Karl, El Capital. Crítica de la Economía Política: Libro Primero, Siglo XXI Editores, México D.F., 1975.

 

 

León, junio de 2016

A.M.